El empobrecimiento de los barceloneses y barcelonesas durante los últimos siete años de crisis, ha supuesto un incremento de las situaciones de vulnerabilidad y de exclusión social, especialmente en los barrios y grupos de personas más pobres y vulnerables. La pobreza económica, el paro y la precariedad laboral, las trabas para acceder a una vivienda digna o su pérdida, las dificultades de acceso a los servicios sanitarios o la pérdida de su calidad, la desigualdad en el acceso a la educación y la formación, entre muchos otros factores, han extendido la exclusión social y han hecho nuestra ciudad más desigual e injusta.
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