Dedicamos un poema de Miquel Martí i Pol en memoria de José Olea, que nos dejó el pasado 30 de septiembre, residente de un hogar desde el año 2011.
Extiendo la mano
Extiendo la mano y no estás.
Pero el misterio de esta tu ausencia me revela
más dócilmente todo lo que pensaba.
No volverás nunca más, pero en las cosas
y en mí mismo habrás dejado la huella
de la vida que vivo, no solitario
sino con el mundo y tú por compañía,
lleno de ti incluso cuando no te recuerdo,
y con la mirada clara de los que aman
sin esperar ninguna ley de recompensa.